sábado, 26 de noviembre de 2016

La moda romántica





(Como siempre, hay una música que me inspira cuando veo algo
y en este caso es este maravilloso soundtrack)

A las cinco.

El otoño instalado en Madrid.

Lluvia infinita empañando los cristales.

No hay caballos para mi carruaje, 

solo el estruendo metálico de las vías en la estación.

Miro mi reloj…ni un minuto tarde en su tic tac.

Tampoco tengo  cortinas que oculten mi mirada curiosa, ni asientos mullidos.

Pero el desfile de paraguas de caprichosos colores, 
las bufandas que cubren gargantas, 
los abrigos azules, verdes, marrones, 
las botas de agua que imagino saltando caprichosos charcos de agua en juego infantil, 
me distraen de mis ensoñaciones.

Carreras, prisas, estación tras estación.

A la salida, los paraguas  se abren en flor bajo este cielo gris, 
cobijándonos de la lluvia, esquivando charcos en el asfalto.

Pero tengo la certeza que tras cruzar el umbral de su puerta
me esperan miles de historias para ser contadas.

Y al subir sus escalera, veo a  la orquesta preparada para el baile.

Sueño ser,
la dama de mirada coqueta, 
la desmayada ante el galán, 
la que oculta su rubor tras el piano y el arpa,
la anfitriona ante la mesa del comedor,
la novia ante el oratorio, 
la niña en sus juegos infantiles, 
la mujer presumida en el boudoir y la madre acunando a su hijo,

el caballero observando su gallarda figura en el espejo basculante…


Soy…

Eugenia de Montijo

María Antonieta

Reina Victoria...quien yo desee...


LA MODA ROMÁNTICA
25 octubre 2016 – 5 marzo 2017
Sala de exposiciones temporales y salas del Museo


jueves, 11 de agosto de 2016

Escultura hiperrealista 1973-2016



“Cuenta la leyenda, que al acabar Miguel ángel su Moisés, el artista golpeó la rodilla derecha de la estatua y dijo ¿Por qué no me hablas?, sintiendo que era la única cosa que faltaba por extraer el mármol era la propia vida.”

¿Acaso sois reales?

¿Sois santos?

¿Sois imágenes a las que adorar en este santuario de arte?

Pero…no me miráis desde un altar, me miráis desde el suelo, junto a mis pies.

¿Sois los protagonistas de una escenografía teatral?

¿Sois los maniquís en un escaparate mirados y fotografiados por miles de ojos?

¿Qué sois en realidad?

Os miro, y quiero hablaros.

Os miro, y quiero consolaros.

Os miro, y quiero escucharos. 

 
Imagino el silencio de la sala oscura y cerrada, iluminada artificialmente. 

Donde nadie excepto yo pueda escuchar la nana de tus labios brotar al bebe dormido al regazo de tú caliente pecho.

Donde el grito de placer se derrocha tras abrazarle con brazos y piernas. Cuerpo flácido, blando, cómodo a tú piel.

Dónde solo quiero consolarte del enfado, del castigo que te infliges -escondida- frente a la pared.

Donde la vigilia al fallecido, resulta sobrecogedora o el cuerpo retorcido en el sufrimiento duele en su contemplación.

Donde el cuerpo desnudo te hace sentir voyeurista anatómico en la extrema perfección. 

Donde los trabajadores descansan de su faena a falta del bocadillo o el “trajeado” nos irrita con su postura corporal, y el turista cansado nos recuerda que nosotros mismos lo somos, transeúntes en esta gran sala cual museo de cera lleno de gente que no para de moverse, de no estar quieta, de no mirar, ni pensar, no sentir. Todo tras la lente de sus cámaras, de sus móviles.


(Echo de menos a artistas españoles como Francisco López Hernández o Julio López Hernández)

domingo, 10 de julio de 2016

Corazones mercenarios

 
Y como siempre...darle al play 
por que esta es la banda sonora de este libro...sin duda alguna.



Has soñado “cabalgar” en un cuervo.

Te has abandonado a la inmensidad del mar atrapado en la pupila de una ballena.

Que perdiste todas las batallas que un día sonaste ganar y, en las tardes plomizas sientes cada derrota congelando tus huesos.

Has sentido que ese vacío que alojabas en el centro de tú pecho con solo enredarte en los rizos de su pelo borrarían todo tú dolor.

O que esa luz que bañaba su piel al resplandor de la noche cuajada de estrellas ahuyentaría el miedo que no reconoces sentir. 

Qué la llama que sientes vibrar, arde, abrasa, incendia todas tus defensas. 

Te has descubierto soñando, aventurera intrépida, por caminos polvorientos de arena y sol, murmullo lejano de olas. 

Que has hecho algo en tú vida para merecer el regalo que se te ha otorgado, al que suponías no tener derecho.

Imagínatelo.

Sueña entre las palabras. 

Con el rumor de olas y el batir de espadas como banda sonora.

Con el olor a salitre, la pólvora del arma en el disparo certero llenando tus pulmones.

La sangre brotando en la herida.

El violín arrancando notas junto al carromato.

El latir de dos corazones que ignoran que se comprenden.

Que arrancan la cárcel de su soledad con cada caricia.

Que no son malditos, sino afortunados.

Y cuando llega el FIN, ya no son dos desconocidos.

Son dos compañeros en tú camino: Bastien Dufort y Alda. 





P.D.: Advertencia a los lectores.

Primero fue Edward Bilock el capitán del Wind Lady.

Luego llegó el temible guerrero Varadal de Tarna.

Y ahora…Bastien Dufort. 

Caerán en su hechizo.


martes, 24 de mayo de 2016

Georges de la Tour



Podría hablar de los atascos permanentes a la entrada de la capital.

Del calor que nos atrapa entre el asfalto y el cielo plomizo, cuando el verano parece ya instalado en esta gran ciudad.

De los turistas, móvil en mano, queriendo inmortalizar cada uno de sus pasos.

De las primeras bodas con sabor a calor. 


Del duelo entre los coches ante el semáforo en verde.

Del mendigo que se abraza a sus cartones bajo los andamios, olvidado de las miradas del transeúnte demasiado ocupado.

Pero al cerrar los ojos sigo viendo, brotando, esa luz maravillosa entre las sombras.

Esa luz que parece brillar entre las paredes oscuras, casi tenebrosas.

Esa piel que nace blanquecina, rendida ante mis ojos, deslumbrados, perplejos.

Pinturas que una vez soñé contemplar hojeando mis libros de historia del arte, cuando me atrapó la pincelada de Caravaggio o Ribera que me dejaban extasiada en su contemplación.

Prosperidad, hambre, guerras, calamidades alimentaron la vida de Georges de La tour.

Tramposos, ciegos, prostitutas, cortesanas cuelgan en las paredes de este museo junto a santos, vírgenes y niños.

Pero es cuando en la penumbra de las sala brilla esa luz de vela que parece danzar con las sombras, cuando todo cobra vida, sentido, razón.


La mano que sujeta la vela.


La luz amarilla y blanca, la que se alza ara dirigir nuestra mirada hacia la Magdalena, 


o esa otra que de abultadas redondeces expurga su cuerpo de piojos, 

o ese ángel que llama con su mirada a San José durmiendo,

o este último, revestido con las ropas de su trabajo cotidiano, carpintero, ante la cálida mirada de su hijo en una escena de una delicado intimidad que conmueve al espectador.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Eifman ballet rodin





Sala Roja.

¿Rojo pasión?

¿Rojo Dolor?

¿Rojo ira y destrucción?

Luz que se apaga.

Comienza el sueño de la creación.

El cuerpo, materia de carne y hueso, 
se curva, arquea, doblega, se contorsiona en caprichosas formas, 
grita, suda, se rompe, vive al ritmo de las piezas -exquisitas- 
Debussy, Camille Saint-Saens, Satie, Ravel…

Y en las formas que abrazan el aire, los ves… 
Rodin, Camille y el tercer vértice que resquebraja, 
con su oscura presencia el sueño de los amantes: 
Rose Beuret.

Sientes la piedra emergiendo del golpe maestro, 
el cuerpo convertido en materia de creación.

Reconoces todas sus obras.


Admiras el salto, el equilibrio imperfecto en la entrega.


El vals que conduce al infierno,


El grito del manicomio que rasga el escenario.


La invitación a la locura con solo extender tú mano.


Duele su dolor.

Camille…la apasionada.

Enamorada.

Abierta.

Entregada.

Rechazada.

Arrodillada.


Destructora.

Alcohólica.

¿Loca?

Escultura.

MUJER.



ARTISTA.

sábado, 27 de febrero de 2016

Realistas de Madrid


(Banda sonora de esta entrada) 

Cortina de lluvia tras los sucios cristales del autobús.

Atocha, ruidosa, estruendo de sirenas, coches, pitos…

Escenario cuajado de paraguas.

Esquivando charcos, marquesinas y andamios. 

Thyssen.

Jaleo de voces, gritos y susurros…

Acalla el ruido en tus oídos. 

Comienza la liturgia.

Tú que sabes de la soledad de la creación.
De la paz del taller.

Del cansancio de los ojos y de la mano, 
tensa tras el esfuerzo de horas. 

Permite a este torpe aprendiz ser…

…Lagartija tumbada al sol paseando la tapia del jardín, 
aquella donde brota la rama, el tronco, la flor solitaria…
magenta con blanco, toque de carmín…

…mota de polvo viajando en la mágica atmósfera de la habitación en penumbra….

…Luz de mediodía, pinceladas de titanio y azul cyan…

…puerta abierta en el espectral pasillo… 

…cable que escala la deslucida pared…

…azulejo descolorido…

…brillo de cristal, trazo amarillento sobre el vaso …

…mano que duerme y espera ser sostenida…

…plazo azul cobalto que abraza las granadas…

…letras y números garabateadas en la esquina de un lienzo…

…lágrima a punto de brotar en los ojos de quién mira y admira…de quien siempre sueña…





P.D.:  No era más que una estudiante de arte cuando pude contemplar a Isabel Quintanilla en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, incluso diría que ella estaba...pero a veces pienso que solo es un sueño...igual que cuando me sentí tan pequeña al lado de Antonio López en Ávila y no supe articular palabra...luego escribiría un carta larga con todo lo que quise decir pero no me atreví aunque nunca llegué a enviarla. Quizás algún día...soñar es gratis. 
(Los dibujos grises son fotos retocadas, una de ella el servicio del museo) 




lunes, 21 de diciembre de 2015

Las últimas del año



“Un trazo de carbón sobre un muro puede ser más valioso como arte que muchos de los grandes cuadros con sus costosos marcos”
Munch

Las calles de Madrid comienzan a inundarse con sus impecables rostros tratados digitalmente llenos de promesas.
Las luces iluminan la Navidad.
Los rostros pasan a mi lado abrigados, envueltos cálidamente ante el frío.
Me gusta observar sus prisas, sus rostros a la hora del café tras los cristales.

Y contemplo en estas salas, esos parecidos rostros transformados en manchas, pinceladas vibrantes de encendidos colores o transformados en máscaras llenas de dolor, miedo angustia, sensación extraña la que me provoca con su gestual pintura.


Inquieto, el espectador se revuelve antes ellos y después las preguntas surgirán arrolladoras tras su contemplación… ¿Por qué su dolor, su tristeza, tanta desazón que sus colores parecen contradecir? 
Ese dibujo que disuelve inconcluso a sus enfermos personajes.
Todo tiene sentido: alcoholismo, esquizofrenia, tuberculosis…



"El arte vive de los pensamientos elevados y de las pasiones nobles ¡del carácter y de calor! Nunca muere de calor, sino de frío." 
Ingres


Pero dejamos Noruega e el frío que hiela las manos del artista en su estudio…y una ráfaga cálida nos envuelve entre gasa y terciopelos al romántico París, repleto de caballeros de gesto adusto y serio, de jóvenes en la flor de la vida, sensuales odaliscas que nos miran con lujuria tras los enormes lienzos.

Nos sentimos observados por un grandioso emperador desde las alturas (Napoleón), o por un señor Bertin de adusto semblante o por esa pícara condesa d´Haussonville bañada en azul o a lo lejos, escuchamos el grito casi mudo de auxilio de Angélica.

Y entre cada magistral línea, cada admirable pincelada en el que nuestros ojos parecen viajar, cada luz que de las tela se desprenden, cada reflejo aterciopelado, el vapor del baño, la gota resbalando por sus cuerpos encendidos en brillante claridad nos vemos envueltos en este gran sueño romántico. 



¡¡¡Feliz navidad a todos!!!