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Cortejo en la catedral

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He viajado cómodamente desde el salón de mi casa. A veces me sentía como Lucy Honeychurch ,
o como ese presentador de porte tan elegante y aristocrático que aparecía en mi cabeza de manera antojadiza,
 al igual que los galanes que pusieron rostro a ntro. querido Capitán Wentworth.

Pero sobre todo, he podido viajar por Inglaterra con Katherine y Jack incluso juraría que éramos más de tres –si añadimos a la tía Celia- los que íbamos juntos en este exquisito libro.
Y si añadimos el arte- que para mí envuelve la vida- con unos trazos de grafito abocetados en un cuaderno de viaje y una asombrosa –y didáctica definición del arte gótico…pues nos se hable más…me tienen cautivada desde las primeras líneas.

"Ningún amante de la naturaleza puede adentrarse entre los vetustos pilares de as catedrales inglesas sin percibir que el bosque sometió la mente del constructor, y que su cincel, su serrucho y su garlopa reprodujeron sus helechos, sus espigas, sus flores..." 

Bravo Ángeles Caso

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Mi banda sonora 

¿Las sientes?
¿Las notas?
Están a tú alrededor, al pasar página tras página.
Te están mirando sin tú saberlo con una sonrisa en sus labios o una lágrima emocionada en sus incorpóreos ojos.
Están al contemplarlas en las pinceladas de cada imagen.
Te están mirando a ti, con la curiosidad del que siente su nombre –al fin- reconocido, escrito en un papel.
Su nombre.
Nombre femenino.
Nombre olvidado y ahora…recuperado del silencio de la historia.
Importa.
Importan.
Emocionada, leo sus vidas. Con admiración, fascinación, asombro, tristeza, interés, ternura… vidas que ya admiraba y que me son familiares y otras descubiertas que me erizan la piel.
Ángeles –y tengo el atrevimiento de tutearla- lo ha vuelto a conseguir, con esa manera de escribir tan íntima y cercana, como si me contará un cuento sentadas en una cafetería. 
Un cuento con más de 59 protagonistas, todas ellas femeninas. 
Todas ellas artistas.
Bravo Ángeles Caso.

Yo creo que se ven cosas en los ojos, los ojos so…

De Castillos

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Erase una vez…creo que este es un buen comienzo para mi historia, un cuento de caballeros y damas, de espada en mano y arrojo en las miradas.  También de sudor, sangre, dolor, tristezas y alegrías, de piedras que hablan. 
Si, si…hablan. 
Schhh…schhh… silencio.
Escucha.
Respiran la majestuosidad de días ya pasados, de antiguos esplendores ya olvidados entre sus ruinas un día revestidas estas de honor y gloria.
Tal vez, sus hermanos diseminados por estas tierras de Castilla sean más opulentos pero que belleza emana entre lo que un día fueron y lo que ahora son. 
Uno, alzado orgulloso, mostrándose desde una inhóspita carretera, a lo lejos, entre una cortina de altivos roble y álamos, esa tarde mecidos por las ramas de un viento que parece susurrar y el sopor de una tarde cálida.
Fortaleza en la vía de la Plata, “castillo del Paraíso”, donde Sancho, Leonor, Enrique, cuantos nombres ya casi olvidados moran entre sus paredes. 


Y otro, vigía de un pantano, de un pueblo abandonado, guarda …

Una cita con Patricia

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(La banda sonora de este libro, la magia de Chet baker  o la increíble banda sonora de Midnight in París y ya estás más cerca del "sueño") 


Llegué puntual a mi cita en el Quadrant.

Londres empezaba a renacer tras la gran guerra.

Patricia me saludó elegante dese una mesa en el salón…siempre lograba ganarme en prontitud.

Y entre risas y confidencias, me habló como una verdadera amiga de su nueva vida.

Esa en la que dejaba atrás la pensión Galvin y en la que por fin tras muchos embrollos y disparates, entre torpezas y sonrojos…lo que comenzó como un lio extrañamente divertido, se convirtió en verdadero amor.

Peter, su Peter y no aquel “lord Peter Bowen” que tanto la asustó tras oír la retahíla de títulos y posesiones de los que disponía su familia, la estaría esperando impaciente, como era habitual…y ella jamás le cambiaría. 

Me expresó entre el champán para festejar y el sonido de la orquesta, del swing y del jazz, de su dicha y su cara lo decía todo.

Y me sentí feliz por su fo…

La moda romántica

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(Como siempre, hay una música que me inspira cuando veo algo
y en este caso es este maravilloso soundtrack)

A las cinco.
El otoño instalado en Madrid.
Lluvia infinita empañando los cristales.
No hay caballos para mi carruaje, 
solo el estruendo metálico de las vías en la estación.
Miro mi reloj…ni un minuto tarde en su tic tac.
Tampoco tengo  cortinas que oculten mi mirada curiosa, ni asientos mullidos.
Pero el desfile de paraguas de caprichosos colores,  las bufandas que cubren gargantas,  los abrigos azules, verdes, marrones,  las botas de agua que imagino saltando caprichosos charcos de agua en juego infantil,  me distraen de mis ensoñaciones.
Carreras, prisas, estación tras estación.
A la salida, los paraguas  se abren en flor bajo este cielo gris,  cobijándonos de la lluvia, esquivando charcos en el asfalto.
Pero tengo la certeza que tras cruzar el umbral de su puerta
me esperan miles de historias para ser contadas.
Y al subir sus escalera, veo a  la orquesta preparada para el ba…

Escultura hiperrealista 1973-2016

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“Cuenta la leyenda, que al acabar Miguel ángel su Moisés, el artista golpeó la rodilla derecha de la estatua y dijo ¿Por qué no me hablas?, sintiendo que era la única cosa que faltaba por extraer el mármol era la propia vida.”

¿Acaso sois reales?

¿Sois santos?

¿Sois imágenes a las que adorar en este santuario de arte?

Pero…no me miráis desde un altar, me miráis desde el suelo, junto a mis pies.

¿Sois los protagonistas de una escenografía teatral?

¿Sois los maniquís en un escaparate mirados y fotografiados por miles de ojos?

¿Qué sois en realidad?

Os miro, y quiero hablaros.

Os miro, y quiero consolaros.

Os miro, y quiero escucharos. 

Imagino el silencio de la sala oscura y cerrada, iluminada artificialmente. 
Donde nadie excepto yo pueda escuchar la nana de tus labios brotar al bebe dormido al regazo de tú caliente pecho.
Donde el grito de placer se derrocha tras abrazarle con brazos y piernas. Cuerpo flácido, blando, cómodo a tú piel.
Dónde solo quiero consolarte del enfado, del castigo qu…

Corazones mercenarios

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Y como siempre...darle al play  por que esta es la banda sonora de este libro...sin duda alguna.


Has soñado “cabalgar” en un cuervo.
Te has abandonado a la inmensidad del mar atrapado en la pupila de una ballena.
Que perdiste todas las batallas que un día sonaste ganar y, en las tardes plomizas sientes cada derrota congelando tus huesos.
Has sentido que ese vacío que alojabas en el centro de tú pecho con solo enredarte en los rizos de su pelo borrarían todo tú dolor.
O que esa luz que bañaba su piel al resplandor de la noche cuajada de estrellas ahuyentaría el miedo que no reconoces sentir. 
Qué la llama que sientes vibrar, arde, abrasa, incendia todas tus defensas. 
Te has descubierto soñando, aventurera intrépida, por caminos polvorientos de arena y sol, murmullo lejano de olas. 
Que has hecho algo en tú vida para merecer el regalo que se te ha otorgado, al que suponías no tener derecho.
Imagínatelo.
Sueña entre las palabras. 
Con el rumor de olas y el batir de espadas como banda s…